Cocina: Catalana
Precio medio: A partir de 30€
Dirección: Ctra. Parador, Km. 7 Tavèrnoles(Barcelona)
Teléfono: 956432300
Web: https://fussimanya.cat/ca/el-restaurant
En pleno corazón del Espacio Natural de Guilleries‑Savassona, entre la Plana de Vic y el Collsacabra, se levanta una masía catalana que lleva más de medio siglo dando de comer con sentido, con historia y con producto. Fussimanya no es solo un restaurante: es una forma de entender la cocina, el territorio y la hospitalidad rural.
Origen y evolución
Fussimanya abrió sus puertas en 1971, fruto del empeño de Rossend Viladecàs y Dolors Pascual. Lo que empezó como un pequeño comedor familiar fue creciendo con naturalidad: primero un obrador de embutidos artesanos, luego una tienda, y finalmente toda una red de puntos de venta en Osona.
Hoy, la propuesta es integral. En Fussimanya se come, se compra y se recuerda. Se puede degustar allí mismo una graellada de carnes o un bacalao con samfaina, y más tarde llevarse a casa una bandeja de canelones recién hechos, una pieza de llonganissa o un queso artesano del territorio. La coherencia del proyecto se nota: lo que ves en el plato tiene un origen reconocible, y muchas veces, nombre propio.
El restaurante
Ubicado en la carretera del Parador, en el municipio de Tavèrnoles, el restaurante ocupa una masía que se integra con el paisaje y respira autenticidad por los cuatro costados. El interior es cálido, sin artificios, con ese aire de casa de pagès que invita a alargar la sobremesa.
El espacio es amplio, acogedor y apto tanto para celebraciones familiares como para comidas de trabajo o excursiones gastronómicas. También dispone de terraza, parque infantil, aparcamiento y tienda propia, todo pensado para convertir la visita en una experiencia completa.
Gastronomía
La carta de Fussimanya es un viaje por la cocina catalana de raíz, sin reinterpretaciones ni maquillajes. Aquí se sirve lo que siempre ha funcionado: platos honestos, bien ejecutados y generosos, donde el producto local es protagonista absoluto.
Desde la famosa “fusta d’embotits” con productos del obrador propio hasta carnes como el entrecot de vaca madurada o el costillar de porc Duroc, pasando por bacalao con judías del ganxet, escalivada con anchoas o canelones caseros. También hay opciones de arroces como la paella o la fideuà, platos de cuchara según temporada, y postres clásicos como la crema catalana o el pastís de poma con helado.
No faltan los menús especiales, como el Menú Fussimanya, que incluye una degustación de entrantes, un segundo a elegir y postre casero; o el Menú Txuletón, para los más carnívoros, que ofrece piezas de gran formato y maduración cuidada. Todo ello con una relación calidad-cantidad-precio difícil de igualar.
Producto, entorno y oficio
Fussimanya no entiende la cocina sin producto. Por eso, su apuesta por la proximidad va más allá del discurso: cordero de pasto, cerdo Duroc, pollos de payés, embutidos curados en casa… y una clara voluntad de sostenibilidad.
Además, el restaurante ha sido reconocido por su labor artesana: en 2025 recibió el premio a la mejor botifarra d’ou artesana singular de Catalunya, una distinción que reafirma su compromiso con la calidad.
Una escapada con sabor
Fussimanya no es un sitio de paso. Es un lugar al que se va —y se vuelve— con intención. Porque después de una comida en su comedor, un paseo por los senderos de Tavèrnoles o una visita al pantano de Sau, queda claro que aquí comer no es solo alimentarse: es formar parte de un relato que mezcla paisaje, memoria y oficio.