Hace justo un año, el chef peruano Omar Malpartida desembarcaba en Barcelona con una propuesta ambiciosa: traer lo mejor de la cocina peruana a uno de los rooftops más espectaculares de la ciudad, el del Grand Hyatt Barcelona, en plena Avenida Diagonal. Hoy, Maymanta no solo celebra su primer aniversario, sino que lo hace consolidado como uno de los grandes referentes de la gastronomía latinoamericana en la ciudad.
Y no lo decimos solo porque lo diga la crítica —que lo dice: la Guía Macarfi 2025 lo ha elegido como una de las mejores aperturas del año, y Condé Nast Traveler lo ha premiado por tener la mejor terraza de un restaurante hotelero—, sino porque nosotros hemos estado allí, hemos probado su cocina y podemos decir con seguridad que Maymanta es ya una parada obligatoria en la escena foodie barcelonesa.
Un año de ceviches, fiesta y creatividad sin límites
Desde su apertura, Maymanta ha sido mucho más que un restaurante. Ha sido un punto de encuentro, una celebración constante de la cocina peruana y de su capacidad para fusionarse con el mundo. Omar Malpartida, con su experiencia en proyectos como Tiradito Madrid, Maymanta Ibiza o Kaypa Menorca, ha sabido traer a Barcelona una visión personal, moderna y profundamente arraigada de su país natal.
Durante estos doce meses, el restaurante ha acogido eventos que combinan gastronomía, música y cultura. Iniciativas como Pachamama, su tardeo de domingos con DJs, cócteles y vistas de infarto; o Verbena y Ruta Raíces, que han reunido a chefs nacionales e internacionales para rendir homenaje a la cocina callejera y crear puentes entre culturas culinarias. Todo con ese sello de autenticidad que caracteriza a Malpartida.
Aniversario con sabor a fiesta (y mucho ají)

El próximo domingo 28 de septiembre, Maymanta tira la casa por la ventana para celebrar su primer aniversario. A partir de las 15h y hasta la medianoche, el rooftop se transformará en una auténtica fiesta peruana con diferentes estaciones gastronómicas: ceviches y tiraditos, anticuchos a la brasa, guisos criollos como el seco o el ají de gallina, y una estación de cocina fusión que homenajeará las influencias internacionales en la gastronomía del Perú.
Todo esto acompañado por cócteles de autor —con marcas aliadas como el pisco Demonio de los Andes o Juvé & Camps—, música en directo, una banda latina, rumba española y sesiones de DJs para cerrar el día bailando al ritmo del afro house.
La entrada es con reserva prepagada de 60€, que se transforma íntegramente en crédito para comida y bebida. Además, quienes lleguen temprano podrán aprovechar una barra libre especial de chilcanos, palomas y vinos de 15h a 18h por solo 38€. Un planazo para cerrar el verano por todo lo alto.
Novedades a la vista: nueva carta y expansión internacional

Pero esto no se queda aquí. Maymanta estrenará en breve su carta otoño-invierno, en la que se incorporan productos traídos directamente desde Perú, así como una novedad muy interesante: la línea de salsas D’ M, creadas por el propio Malpartida. Hablamos de bases de cocina como ají amarillo, rocoto o salsas anticucheras, elaboradas en Perú con ingredientes 100% nacionales. Estas salsas no solo se usarán en los restaurantes del grupo, sino que también estarán disponibles para otros chefs y restaurantes peruanos.
Y por si fuera poco, Omar Malpartida ya tiene la vista puesta en nuevos proyectos internacionales que verán la luz a partir del próximo año, llevando su concepto de cocina peruana contemporánea a otros mercados.
Nuestra experiencia: sabor, altura y mucha personalidad
Visitar Maymanta es una experiencia completa. Desde que subes a la planta 19 del Grand Hyatt y ves el skyline de Barcelona desde las alturas, hasta el último bocado de cualquiera de sus platos, todo está cuidado al detalle. La cocina es creativa, honesta y con mucho carácter, y el ambiente —tanto de día como de noche— invita a quedarse más tiempo del que uno tenía planeado.
Por todo eso, y porque lo hemos vivido en primera persona, no tenemos dudas: Maymanta ya es uno de los grandes referentes gastronómicos de Barcelona. Y este primer año no es más que el principio.