Besalú es un pequeño pueblo de la Garrotxa (Girona), donde las piedras cuentan historias y el tiempo parece ir más despacio. Solo cruzar su famoso puente románico ya te transporta a otra época. El río Fluvià fluye tranquilo debajo, las torres vigilan desde lo alto, y de repente, el ruido de la ciudad queda muy lejos.
Bisuldunum, su nombre original, era una fortaleza entre dos ríos: el Fluvià, al sur y el Capellades, al norte. Fue sede de un importante condado independiente. y cuenta con un conjunto histórico-artístico medieval considerado como uno de los más bien conservados de Catalunya.
Forman parte de este conjunto la antigua iglesia del monasterio de Sant Pere del siglo XII, de la que destaca la originalidad de su deambulatorio; la iglesia de Sant Vicenç del siglo XII, donde se conserva una capilla gótica lateral dedicada a la Vera Cruz; la fachada de la antigua iglesia hospital de Sant Julià del siglo XII; la casa de Cornellà, monumento románico del siglo XII y la sala gótica de la Cúria Real. Destaca toda la judería, y en especial el Miqvé.
Por la mañana: cruzar el puente hacia el pasado
Lo mejor es llegar temprano, cuando el sol empieza a iluminar las piedras doradas del puente. A esa hora Besalú todavía está medio dormido y puedes pasear en silencio, escuchando el sonido del agua y el eco de tus pasos sobre el empedrado.
El puente de Besalú es un puente románico que en 1954 fue declarado Monumento Histórico-Artístico. Se trata de un puente de forma angular con siete arcos desiguales, que están situados encima de pilares, muchos de ellos basados en la roca viva, con tajamares. Es, sencillamente, majestuoso.
Una vez cruzado el puente, dentro del casco antiguo, lo ideal es perderse. Las calles son estrechas, las fachadas conservan siglos de historia y cada rincón tiene algo que llama la atención: una puerta de madera gastada, una tienda de artesanía o una ventana con flores.
La iglesia de Sant Pere, con su serenidad románica, es una parada obligada. Entra un momento, respira hondo y deja que la luz que se cuela por los ventanales te envuelva. Si te interesa la historia, no te pierdas la antigua judería y el mikvé o casa de baños rituales de Besalú es, junto con el de Girona, el único rencinto de baños judíos descubierto hasta ahora en la Península Ibérica. Se trata de una casa de piedra con bóveda de cañón, típicamente románica, del siglo XII.
Y si te apetece, haz una pausa en una terraza de la plaza mayor. Pide un café, mira pasar a la gente y deja que el pueblo te contagie su calma.
Mediodía: disfrutar de la cocina catalana contemplando el majestuoso puente románic
Después de una mañana de paseo, llega el momento de disfrutar del otro gran atractivo de Besalú: la cocina catalana y los restaurantes del pueblo. Nosotros tenemos nuestras debilidades y siempre solemos ir al mismo, ubicado a los pies del puente, con vistas al río, está el Restaurante El Pont Vell, uno de esos lugares donde se come muy bien y se está mejor. Este restaurante forma parte de las recomendaciones TOP de Tastant Catalunya.
El chef Robert Mora lleva más de diez años al frente, y su cocina es un homenaje a la tradición catalana. Aquí todo sabe a territorio: Carnes de granja, verduras de temporada, platos excelentemente elaborados y una selección de vinos del Empordà.
Entre los platos más recomendables están los canelones de crep con pollo de corral, el rabo de vaca al vino del Empordà con ratafía y los pappardelle frescos con bogavante. Todo elaborado con mimo, sin pretensiones, pero con un resultado que enamora.
Si el día acompaña, no lo dudes, elige la terraza. Comer frente al puente y escuchar el murmullo del río mientras disfrutas de un buen vino local es una de esas experiencias que se quedan grabadas en la retina.
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Por la tarde: dejarse llevar
La tarde en Besalú invita a seguir caminando sin prisa. Puedes volver al puente para verlo desde otro ángulo, por ejemplo desde el río, es impresionante cómo cambia con la luz del sol y su imagen imponente desde la base. También puedes visitar las tiendas de artesanía que se reparten por el casco antiguo y comprar recuerdos o productos típicos de la zona.
Si te apetece algo más natural, a pocos kilómetros están los paisajes volcánicos de la Garrotxa y la fageda d'en jordà, que dan para una excursión a día completo, aunque son también perfectos para una pequeña excursión entre bosques y caminos tranquilos.
Si prefieres quedarte, simplemente busca un banco junto al río o una terraza donde ver cómo el pueblo se tiñe de dorado al caer la tarde. Cuando el sol se esconde, Besalú se vuelve aún más mágico. Las luces se encienden poco a poco, el puente se refleja en el agua, y el aire huele a piedra vieja y a tranquilidad.
Cómo llegar y consejos
📍 Dónde está: Besalú, comarca de la Garrotxa (Girona)
🚗 Cómo llegar: A unos 30 min de Girona y 90 min de Barcelona. Lo ideal es ir en coche para moverse con libertad.
🍽️ Dónde comer: Restaurante El Pont Vell — Carrer del Pont Vell, 24
Cocina catalana con producto local, ambiente familiar y vistas espectaculares.
📷 Qué ver: el puente románico, el mikvé, la iglesia de Sant Pere y las vistas desde el río Fluvià.
☀️ Mejor época: primavera y otoño, cuando la luz es más suave y el pueblo tiene menos visitantes.