Para entender este "conflicto" entre Corpinnat y la DO Cava, no basta con mirar las etiquetas de hoy, hay que viajar al pasado. Así que, descorchemos la historia y volvamos a los orígenes. Pero antes, cabe hacerse una pregunta fundamental: ¿Cómo se elabora realmente un gran espumoso?
El método tradicional o champenoise
Si en algo se diferencia el Cava o el Corpinnat de la mayoría de espumosos es en el método de elaboración. Aunque los años y los avances tecnológicos han permitido perfeccionar los procesos, la esencia permanece inmutable: una viticultura de calidad y el respeto por el llamado método tradicional, el verdadero secreto de su excelencia.
Este sistema, también conocido como champenoise debido a su origen francés, se distingue por realizar la segunda fermentación directamente en la botella. A diferencia de otros espumosos que fermentan en grandes tanques industriales, aquí cada botella es una unidad individual donde el vino desarrolla su burbuja, su complejidad y su carácter único durante meses o años de reposo en la bodega.
1. El origen
La historia del Cava no comenzó con una celebración, sino con una catástrofe. A finales del siglo XIX, la plaga de la filoxera arrasó los viñedos de Europa. En el Penedès, este desastre se convirtió en una oportunidad histórica al tener que replantar sus tierras. En esta operación, los viticultores locales sustituyeron las variedades tintas por las blancas autóctonas (Macabeo, Xarel·lo y Parellada).
Fue en este nuevo escenario donde, en 1872, Josep Raventós i Fatjó (Codorníu) elaboró en Sant Sadurní d'Anoia las primeras botellas mediante el método tradicional. Lo que nació como un "Champán de la tierra" acabó forjando una identidad propia que sobreviviría a guerras y crisis comerciales.
2. El dilema del nombre: ¿Método o Territorio?
Durante décadas, el producto se llamó popularmente "Xampany", hasta que las protecciones legales francesas obligaron a buscar un nombre propio. En 1959 aparece por primera vez la palabra Cava en un documento oficial, en el que se convertirá en la primera legislación española de vinos espumosos.El nombre hace referencia a las cuevas subterráneas donde el vino reposa en silencio.
En 1972 se constituye el Consejo Regulador de los Vinos Espumosos y se aprueba la denominación de "Cava" para mencionar el espumoso español.
Sin embargo, el hito que explica el conflicto actual ocurrió en 1986. Con la entrada de España en la Unión Europea, el Cava se protegió como Denominación de Origen, pero con una anomalía única: en lugar de limitar el nombre a una sola región, se permitió que municipios de Aragón, La Rioja, Navarra, Valencia y Extremadura siguieran usando la marca. El Cava dejó de ser "de un lugar", como sucede con el Champagne, elaborado exclusivamente en su región homónima al noreste de Francia, para convertirse en un "método" repartido por toda España.
Este paso flexibilizó las normativas y permitió producciones masivas, a menudo sin añadas, donde en ciertos casos se priorizó el volumen sobre la excelencia. Esta apuesta por la cantidad frente a la identidad acabó erosionando el prestigio de las elaboraciones, impidiendo que el Cava pudiera competir en igualdad de condiciones con la exclusividad del Champagne.
3. El cisma: 2017-2019
Esta dispersión geográfica y la producción masiva generaron un malestar creciente en el corazón del Penedès. En 2017, un grupo de bodegas históricas registró la marca Corpinnat (Cor de corazón, Pinnat de Penedès) para reclamar el valor del origen y la viticultura estricta.
Tras intentar sin éxito crear una subzona exclusiva dentro de la denominación, el "divorcio" se hizo oficial en enero de 2019. Nueve bodegas de prestigio abandonaron la DO Cava, renunciando a un nombre mundialmente reconocido para apostar por una marca nueva basada en:
- Uva 100% ecológica y cosechada a mano.
- Vinificación íntegra en la propiedad (prohibido comprar vino base).
- Largas crianzas de un mínimo de 18 meses.
- Cadena de valor de la viña a la bodega.
4. La respuesta del gigante: La Nueva DO Cava
Lejos de rendirse, la salida de las bodegas de Corpinnat actuó como un auténtico revulsivo para la DO Cava. El Consejo Regulador entendió que, para no perder el segmento premium y proteger su relevancia internacional, debía dotar a sus botellas de una identidad mucho más clara y rigurosa. Su respuesta ha sido una reforma histórica basada en dos ejes:
Zonificación: Por primera vez en su historia, la DO reconoce el valor del origen en la etiqueta. Ahora, el consumidor puede identificar la procedencia específica de la uva a través de zonas como Comtats de Barcelona (el corazón catalán), Valle del Ebro, Viñedos de Almendralejo o Zona de Requena.
Cava de Guarda: Con un mínimo de 9 meses de crianza, es el más joven de los Cavas. Lo identificarás gracias al distintivo de calidad de color verde.
Cava de Guarda Superior: En esta categoría se incluyen todos aquellos Cavas Premium, con un mínimo de 18 meses de crianza. Los identificarás gracias a los distintivos de calidad de color plateado y dorado. En total hay 3 categorías de Cava de Guarda Superior:
- Reserva.
- Gran Reserva.
- Paraje Calificado.
Con estos cambios, la DO Cava ha blindado su trazabilidad, acercando sus estándares de calidad a las exigencias que en su día motivaron la creación de Corpinnat y demostrando una capacidad de adaptación asombrosa.
5. Corpinnat: El prestigio de sus bodegas
El territorio CORPINNAT se reivindica como la cuna de los grandes vinos espumosos de la histórica región vitivinícola del Penedès. Su modelo no se basa solo en el origen, sino en una autoexigencia radical en toda la cadena de valor: cada bodega debe acreditar el cumplimiento de los estrictos requisitos de su Reglamento de Uso mediante auditorías externas anuales.
Esta marca colectiva nació para distinguir las elaboraciones del "corazón del Penedès", basadas en uva 100% ecológica, recolectada a mano y, lo más importante, vinificada íntegramente en la propiedad. No es casualidad que las bodegas que lideraron este movimiento ya formaran parte del segmento más exclusivo y premiado del sector.
Las bodegas que la conforman: AT Roca, Bufadors, Celler KRIPTA, Can Descregut, Celler Mir, Celler Viader, Cisteller, DEMOST, Gramona, Huguet de Can Feixes, Júlia Bernet, Juvé & Camps, Llopart, Mas Bertran, Mas Candí, Mas de la Basserola, Nadal, Pardas, Recaredo, sabaté i Coca, Torné & Bel y Torelló.
6. El mercado: El consumidor no entiende la diferencia
A pesar de los esfuerzos pedagógicos, la convivencia actual entre Corpinnat y la DO Cava genera una inevitable confusión en el consumidor final. En muchos casos, este dilema no se resuelve analizando normativas técnicas, sino por el prestigio histórico de las marcas. Al final, el cliente confía en el nombre de las familias y bodegas que conforman Corpinnat.
Esta confusión también alcanza a los sumilleres y responsables de cartas en restaurantes, que deben lidiar a diario con la pedagogía en mesa para explicar a los clientes las diferencias entre ambas referencias. Un desafío que demuestra que, aunque la calidad ha ganado la batalla, la marca colectiva aún tiene un largo camino para ser comprendida por el gran público.
Más allá de sellos y reglamentos, el gran triunfador de este "divorcio" es el retorno a los orígenes y a la calidad, que por primera vez en un siglo vuelven a ser los protagonistas indiscutibles de cada brindis, permitiendo así competir de tú a tú con el champagne francés.